Río abajo


Ha llegado el momento de que
me siente en el camino a esperar,
desnudo como un mapa de mí,
redondo como un pozo y su sed,
sencillo como un trozo de pan.
Y hacer las paces con el hombre que me crece dentro de la oscuridad,
comprar dos bueyes para ararme el pecho,
tocar el agua, conocer su lengua, dejarme llevar.
Ha llegado el momento de que
me siente en el camino a esperar,
abierto como deja el dolor,
directo como un golpe de luz,
bastante como un poco de paz.
Y hacer las paces con el hombre que me crece dentro de la oscuridad,
comprar dos bueyes para ararme el pecho,
tocar el agua, conocer su lengua, dejarme llevar.
Ha llegado el momento de que
me siente en el camino a esperar,
descalzo como el fondo del pie,
humano como el verbo reír,
primario como buen animal,
callado para oírte mejor,
antiguo como el paso del tren,
profundo como el Apurímac,
amante para sobrevivir.
Y hacer las paces con el hombre que me crece dentro de la oscuridad,
comprar dos bueyes para ararme el pecho,
tocar el agua, conocer su lengua, dejarme llevar.
Ha llegado el momento de que me siente en el camino a esperar.

(canción: Nacho Artacho; foto: Gonzalo HY)

Quién fuera


Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
¡Quién fuera Alí Babá!
¡Quién fuera el mítico Simbad!
¡Quién fuera un poderoso sortilegio!
¡Quién fuera encantador!
Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
¡Quién fuera Jacques Cousteau!
¡Quién fuera Nemo, el capitán!
¡Quién fuera el batiscafo de tu abismo!
¡Quién fuera explorador!
Corazón obscuro,
corazón con muros,
corazón que se esconde,
corazón que está donde,
corazón en fuga,
herido de dudas de amor.
Estoy buscando melodía
para tener como llamarte
¡Quién fuera ruiseñor!
¡Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque!
¡Quién fuera tu trovador!

(Silvio Rodríguez)

La canzone dell'amore perduto


Ricordi sbocciavan le viole
con le nostre parole
"Non ci lasceremo mai, mai e poi mai",
vorrei dirti ora le stesse cose
ma come fan presto, amore, ad appassire le rose
così per noi
l'amore che strappa i capelli è perduto ormai,
non resta che qualche svogliata carezza
e un po' di tenerezza.
E quando ti troverai in mano
quei fiori appassiti al sole
di un aprile ormai lontano,
li rimpiangerai
ma sarà la prima che incontri per strada
che tu coprirai d'oro per un bacio mai dato,
per un amore nuovo.

(canción: Fabrizio De André; foto: Jan Saudek)

Tomando café

Te veo tomando café
como desde hace tantos años
y me resulta inevitable
decirte que te amo.
Que se me antoja recordar
el fuego que hemos olvidado,
que por debajo de la mesa
se den vuelo nuestras manos.
Y rodar y rodar por el suelo
enredado en la maraña de tu pelo,
y levantarnos para hacernos monumento
al amor, a la lujuria y al deseo.
Y verte sonreír
con ese gesto de quien sabe que ha pecado,
y volver a sentir
esas piernas que se doblan de cansancio.
Te veo tomando café
como desde hace tantos años
y se me hace agua la boca
y te me sigues antojando.
Me dices no sé bien qué
mientras yo estoy en otro lado
imaginando que tu boca
se abre y me va tragando.
Y rodar y rodar por el suelo
asomándome al vacío de tus pechos,
y levantarnos para hacernos monumento
al amor, a la lujuria y al deseo.
Y verte sonreír
con ese gesto de quien sabe que ha pecado,
y volver a sentir
las rodillas y los codos lastimados.

(canción: Carlos Arellano; pintura: Gil Gamundi)

Cuando aparezca el petróleo


Cuando aparezca el petróleo
y la cosa no esté tan dura,
cuando se acabe el bloqueo
y florezca la agricultura.
Cuando la base naval
sea una playa de oriente
y en las Naciones Unidas
un cubano sea presidente.
Cuando la ley asesina
no se trague a mis hermanos,
cuando ya no nos condenen
por los derechos humanos.
Cuando la Unión Europea
nos levante las sanciones
y cuando todo no sea
de hacerlo “a pepe cojones”.
Cuando en Miami la mafia
se quede sin el padrino
y aquí sigamos cambiando
de los rusos pa’ los chinos.
Yo quiero que a mí me digan
cómo será la tajada,
a mí, que canto bonito,
que me canten la jugada.
Porque yo soy un cubano
de la raza paranoica
que vengo oyendo lo mismo
desde antes de la Perestroika.
Que mi proyecto de vida
lo vivo en cámara lenta,
y no voy a hablar del absurdo
ni del precio de la tienda.
Yo quiero que, cuando enciendan
la nueva refinería,
respeten más mi criterio
y no piensen que es bobería.
Porque al final…
No se vive tanto en cuarentena.
No sé si mi coro te suena.
No se vive tanto en cuarentena.
Tú allá en el agua y yo en la arena.
No se vive tanto en cuarenta.
Ya ayer lo vimos por la antena.
No se vive tanto en cuarentena.
Y hasta a Chan Chan le daba pena
oír los cantos de sirena:
bla bla bla bla bla bla bla bla...
No se vive tanto en cuarentena.
No sé si mi coro te suena.
No se vive tanto en cuarentena.
Aquí en el barrio es la condena.
No se vive tanto en cuarenta.

(canción: Erick Sánchez; imagen: película Habana Blues, 2005 - Benito Zambrano)

Canción para dormir a un viejo


Abierto reposa el viejo en su sillón,
mira la calle, dice palabras
que sobreviven sólo en su voz.
Repisas y jaulas, lo deben amortajar,
porque sus sueños, secos y ajados,
de donde yacen, no volverán.
Lo veo y casi quisiera darle una flor,
pero la historia de este planeta
no va a caberme en una canción.
Si existe consuelo, consiste en comprender
que cuando a un niño le queda corta
una camisa es de crecer.


(canción: Silvio Rodríguez; imágenes: película Smultronstället, 1957 - Ingmar Bergman)

Siesta


Yo que conozco tu cuerpo
mejor que nadie en la vida
descubro bajo tu brazo
fragancias dulces que incitan
a que cierre las persianas
y acaricie tu colina
que despierta mis deseos
en la siesta de la isla.
Y nuestros cuerpos se hundan,
desnudos en la sombrita.
Cae la blusa de lo alto,
“quítame todo”, decías,
como borrachos de ganas,
ocurre todos los días,
respirar de esta manera
los dos vientres que palpitan
ambos buscando su centro,
antesala de caricias.
Y de nuevo sorprenderse
del mundo de las delicias.
En tus brazos y los míos
perlas de pasión transitan,
el vaivén de las caderas,
un corazón que se agita,
sube y baja la marea,
vuelve mil veces, respira,
sal y yodo entre tus piernas,
alimenta y debilita.
Y estallo como una ola
en tu caleta bendita.
Después de habernos amado
sin restricción ni mentiras,
me inclino a beber el agua,
nuestras rodillas vacilan,
volver de a poquito al mundo
con la pupila lejana,
cansancios de navegantes
que arribaron a la playa,
cruzando los siete amores,
felices de la batalla.

(letra: Ángel Parra; pintura: J. Zapata)

Límites


En la ciudad
el pulso de la soledad.
Detrás de ti
la noche larga de abril.
Puedes tocar
cometas en la oscuridad.
Alrededor
siempre es presente en el reloj.
Amanecer
tu luz al nacer.
Allá en el sur
el cielo añade láminas de azul.
Y esta claridad
te hace pensar
que no tiene límites tu cuerpo
ni orillas el mar.
Todo está aquí
con ritmo y música feliz.
Aquí la unión
de lo creado con la creación.
Sombras se van
sentidos a la libertad.
Fuego y metal
aire que gira sobre el mar.
Amanecer
tu luz al nacer.
Allá en el sur
el cielo añade láminas de azul.
Y esta claridad
te hace pensar
que no tiene límites tu cuerpo
ni orillas el mar.

(canción: Pablo Guerrero; foto: E. Pajares)

Flor de jara


Haz descender una estrella
que bañe mi cuerpo con toda su luz.
Tráeme paisajes de encina;
en tus ojos, un verde pintado de azul.
Limpia de nubes mi cielo,
llena mis horas de miel.
Tú, mi lucero, mi flor de jara,
ven…
Haz descender una estrella
que bañe de plata el último sol.
Tráeme cerezas, granadas;
de labios, destellos en tu corazón.
Dame tu olor de manzana,
brezo y tomillo en mi piel.
Tú, mi lucero, mi flor de jara,
ven…
Haz descender una estrella
que bañe la luna de otro amanecer.
Tráeme simiente de vida;
en tus brazos, la fuerza de todo tu ser.
Quiéreme incienso y retama,
surco y barbecho en tus pies.
Tú, mi lucero, mi flor de jara,
ven…

(Luis Pastor)

Sogna, ragazzo, sogna

a mi primo Santito

E ti diranno parole
rosse come il sangue, nere come la notte;
ma non è vero, ragazzo,
che la ragione sta sempre col più forte:
io conosco poeti
che spostano i fiumi con il pensiero,
e naviganti infiniti
che sanno parlare con il cielo.
Chiudi gli occhi, ragazzo,
e credi solo a quel che vedi dentro;
stringi i pugni, ragazzo,
non lasciargliela vinta neanche un momento;
copri l'amore, ragazzo,
ma non nasconderlo sotto il mantello:
a volte passa qualcuno,
a volte c'è qualcuno che deve vederlo.
Sogna, ragazzo, sogna
quando sale il vento nelle vie del cuore,
quando un uomo vive per le sue parole
o non vive più;
sogna , ragazzo, sogna,
non lasciarlo solo contro questo mondo,
non lasciarlo andare, sogna fino in fondo,
fallo pure tu!
Sogna, ragazzo, sogna
quando cala il vento ma non è finita,
quando muore un uomo per la stessa vita
che sognavi tu;
sogna, ragazzo, sogna,
non cambiare un verso della tua canzone,
non lasciare un treno fermo alla stazione,
non fermarti tu!
Lasciali dire che al mondo
quelli come te perderanno sempre:
perché hai già vinto, lo giuro,
e non ti possono fare più niente;
passa ogni tanto la mano
su un viso di donna, passaci le dita:
nessun regno è più grande
di questa piccola cosa che è la vita.
E la vita è così forte
che attraversa i muri per farsi vedere;
la vita è così vera
che sembra impossibile doverla lasciare;
la vita è così grande
che "quando sarai sul punto di morire,
pianterai un ulivo,
convinto ancora di vederlo fiorire"
Sogna, ragazzo, sogna,
quando lei si volta, quando lei non torna,
quando il solo passo che fermava il cuore
non lo senti più;
sogna, ragazzo, sogna,
passeranno i giorni, passerà l'amore,
passeran le notti, finirà il dolore,
sarai sempre tu...
Sogna, ragazzo, sogna,
piccolo ragazzo nella mia memoria,
tante volte tanti dentro questa storia:
non vi conto più;
sogna, ragazzo, sogna,
ti ho lasciato un foglio sulla scrivania,
manca solo un verso a quella poesia,
puoi finirla tu.

(canción: Roberto Vecchioni; foto: Gonzalo HY)