Candil de nieve

Necesitas una fuga, catatónica, nocturna, un viento breve
al edén de un sábado, donde un ave miope te espera leve,
de las malas colisiones, no te puedes escapar, candil de nieve,
y es que, si lo ves volando sobre el labio de otra flor,
te encolerizas, te ruborizas, candil de nieve.
Enciéndete, clavel, cuando amanecer veas la razón
de lo que te faltó, luego no alcanzó más tu corazón.
No pienso que sufrir es aquella opción
que nos dio algún dios para salvarnos.
No apagues el candil, o la nieve te hunde en el centro del dolor.
Necesitas una fuga hacia un mundo verdadero de locuras,
y cuando vengan por ti no sólo ha de deslumbrarte la hermosura.
Otras lágrimas te esperan cual angustias pasajeras en tu camino,
y otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro destino.
Sal a buscarlas, candil de nieve.
Enciéndete, clavel, cuando amanecer veas la razón
de lo que se te dio, luego no alcanzó más tu corazón.
No pienso que sufrir es aquella opción
que nos dio algún dios para salvarnos.
No apagues el candil, o la nieve te hunde en el centro del dolor.

(Raúl Torres / Pablo Milanés)

1 comentario:

Anónimo dijo...

bello el candil.....