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No quiero que toquen en mi puerta


Que no quiero que toquen en mi puerta.
No quiero que toquen en mi puerta.
No tengo paciencia ni cabales,
que tanta jodienda me molesta.
Yo puse el letrero que no hay nadie.
Lo que tú vendes no me interesa,
no sigas buscando que me embale,
no quieras probar sin anestesia
lo que es galletón de carnavales.
Que no quiero que toquen en mi puerta.
No quiero que toquen en mi puerta.
Yo tengo mis propios ideales,
no le voy a abrir al religioso
ni a los trabajadores sociales.
A mí, la verdad, no hay quien me entienda.
Yo vengo de barrios marginales,
y el que trate de ponerme las riendas,
lo pongo a bucear el Almendares.
Oye, sabiduría me sobró para entender
con quién sembrar y con quién debo recoger,
quién me engañó.
Y mira, me vi silvestre como hierba de solar,
no es necesario que me vengan a enseñar
cómo vivir.
Que yo no quiero que toquen en mi puerta.
No quiero que toquen en mi puerta.
No doy opiniones ni detalles,
yo saqué mis propias conclusiones,
yo soy un ásere de la calle
que no trago a los comecandelas
ni a los policías orientales.
Respeto a los hombres de principios
si saben llegar a los finales.

(canción: Erick Sánchez; foto: Gonzalo HY)

Cuando aparezca el petróleo


Cuando aparezca el petróleo
y la cosa no esté tan dura,
cuando se acabe el bloqueo
y florezca la agricultura.
Cuando la base naval
sea una playa de oriente
y en las Naciones Unidas
un cubano sea presidente.
Cuando la ley asesina
no se trague a mis hermanos,
cuando ya no nos condenen
por los derechos humanos.
Cuando la Unión Europea
nos levante las sanciones
y cuando todo no sea
de hacerlo “a pepe cojones”.
Cuando en Miami la mafia
se quede sin el padrino
y aquí sigamos cambiando
de los rusos pa’ los chinos.
Yo quiero que a mí me digan
cómo será la tajada,
a mí, que canto bonito,
que me canten la jugada.
Porque yo soy un cubano
de la raza paranoica
que vengo oyendo lo mismo
desde antes de la Perestroika.
Que mi proyecto de vida
lo vivo en cámara lenta,
y no voy a hablar del absurdo
ni del precio de la tienda.
Yo quiero que, cuando enciendan
la nueva refinería,
respeten más mi criterio
y no piensen que es bobería.
Porque al final…
No se vive tanto en cuarentena.
No sé si mi coro te suena.
No se vive tanto en cuarentena.
Tú allá en el agua y yo en la arena.
No se vive tanto en cuarenta.
Ya ayer lo vimos por la antena.
No se vive tanto en cuarentena.
Y hasta a Chan Chan le daba pena
oír los cantos de sirena:
bla bla bla bla bla bla bla bla...
No se vive tanto en cuarentena.
No sé si mi coro te suena.
No se vive tanto en cuarentena.
Aquí en el barrio es la condena.
No se vive tanto en cuarenta.

(canción: Erick Sánchez; imagen: película Habana Blues, 2005 - Benito Zambrano)