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El día de hoy viene de lejos

El día de hoy viene de lejos,
el sol salió por el espejo,
el agua sabe a añejo,
se echó el deseo a volar.

Hoy lo mezquino le incomoda,
hoy te quisiera toda, toda,
como en noche de boda,
como en día de mar.

Quiere tus velas, tu aire,
quiere tu estrella, tu navegar,
quiere tu pan, tu hambre,
quiere tu miel, tu fruto, tu sal, más…

Quisiera también tu olor, tu humedad,
tu párpado, tu razón, tu verdad,
tu puerta, tu girasol, tu cristal,
tu arado y tu maravilla, tu profundidad y tu orilla,
tu vientre, tu corazón y tu andar.

El día de hoy es suspirante,
un grito sordo de la sangre,
ningún pedazo le es bastante:
lo quiere todo y más.

Hoy ha estallado el horizonte,
un caracol bajó del monte,
mejor, revísate y componte,
que el día va a pasar.

Más…
Quisiera también tu voz, tu canción,
tu almohada, tu dos por tres, tu temblor,
tu vulnerabilidad, tu “ahora voy”,
tu víscera y tu rodilla,
tu velocidad y tu silla,
tu centro, tu sueño y tu alrededor.

(letra: Noel Nicola; foto: deuxmachine)

Laura, milonga y lejanía


Laura, yo me pregunto
si nuestro breve encuentro
fue un llegar a una orilla
o un viaje sur adentro,
regalo o semilla.

Laura, yo me pregunto
si echado allí en tu cama
tuve o no tuve un sueño
más grande que mis ganas,
clavado en el ceño.

Laura, no sé por qué me pregunto tanto
si al final las respuestas van en el viento.
Laura, la libertad es una locura,
una ternura que me apresura
y en tu cintura es un juramento.

Laura, yo me pregunto:
cuando no haya fronteras,
¿dónde irán los que odian
a pagar con su tiempo
este tiempo de espera?

(Noel Nicola)

Si tú quisieras ser amor

Si tú quisieras ser un surco elemental,
te sembraría mi fe, mi canto, mi verdad.
Y si quisieras ser paloma de mi paz,
te curaría el ayer y te echaría a volar.

A volar sin límite ni azul,
sin tonta gravedad,
a la velocidad ansiada de la luz.

Mi canto alzando una verdad
en ti podría crecer semilla en libertad,
si tú quisieras ser un surco elemental,
paloma de mi paz.

Si tú quisieras ser como el agua y el pan
para mi hambre y mi sed, no pediría más.
Y si quisieras ser la mano que se da,
serías amor tal vez, serías mi amor quizás.

Quizás burlando este reloj podrías acercar
un tiempo que vendrá haciéndome mejor.
Sería como amanecer en otra realidad,
desarme universal y fuente de placer.

Si tú quisieras ser la mano que se da,
como el agua y el pan,
serías amor tal vez...

(Noel Nicola)

Trovador sin suerte

Cuando te me fui a acercar,
¡pum! tropecé;
y cuando ya te fui a hablar,
estornudé.
Alguien pasó por detrás
y me empujó.
Yo te traía una flor,
se me cayó.
Pero me queda mi canción,
aun así me queda mi canción,
a pesar de mi mala suerte.
Y esa es una buena razón,
una magnífica razón,
para estar vivo simplemente,
para sentir, para soñar
y amar.
Y te canté una canción,
me equivoqué.
Creí que te iba a gustar,
desafiné.
Pero me queda corazón,
aun así me queda corazón,
a pesar de mi mala suerte.
Y esa es una buena razón,
una magnífica razón,
para estar vivo simplemente,
para sentir, para soñar
y amar.
Quise seguir la canción,
se me olvidó…

(canción: Noel Nicola; foto: Gonzalo HY)

Ámame así como soy

Un hombre ajado que anda
cubierto de harapos
asoma por cualquier
camino suplicante.
Tiende su mano
temblorosa y pide:
ámame así como soy.
Todo hombre tiene
algo de rey muy dentro,
tiene su trono y su bastón
de ordeno y mando.
Hoy este golpe
de su cetro dice:
ámame así como soy.
Traigo a la espalda
un saco muy pesado y viejo
que tiene adentro acumuladas
mis angustias.
Si vas a amar mi cuerpo,
súmale su peso;
y ámame así como soy.
Ruego, suplico, tomo, robo,
pido, me doy, amo;
y hay que amarme
así como soy.
Todo hombre tiene
su egoísmo innato
de esponja o pulpo
que lo absorbe todo.
Ábrete y déjame envolver
tu cuerpo:
ámame así como soy.
A veces tengo
tanto amor encima
que tengo que ir
y repartirme en besos.
No quiero sentirme
culpable nunca.
Ámame así como soy.
Y cuando me dé
por recorrer el mundo
con mi ansiedad
de acariciar ciudades,
ponte detrás
de cada puerta abierta
y ámame así como soy.

(Noel Nicola)

El tiempo y yo (Ya la canté mañana)

El tiempo y yo
no nos ponemos de acuerdo:
yo digo que por siempre,
él dice que jamás.
¿Serán locuras las de mis pensamientos
si he llegado a pensar
que no existe un después,
que no existe un final,
que cuando soy feliz es para una eternidad?
Por eso estoy un poco fuera del tiempo:
puedo vivir la vida entera en un instante, nada más.
Y es que tan sólo en un minuto yo siento
que no existen los días,
son mentira las horas,
no es verdad que hay semanas;
y he llegado a pensar que esta canción ya la canté…
mañana.

(Noel Nicola)

Todavía puedo


¿Qué tiempo me queda?
¿Qué tiempo me dan?
Mañana temprano,
¿quién me va a matar?

Todavía puedo sentirme compañero
del perseguido y del perseguidor,
siempre que el perseguido no huya
y el perseguidor no se crea un dios.

Todavía puedo resultar útil
en una batalla por la verdad,
siempre que la verdad no se adorne
y no se crea la única verdad.

Todavía puedo hasta desnudarme
delante de quien quiera mirar,
siempre que la mirada no sea
de las que no pueden ver más allá.

Todavía puedo sentirme puro,
la pureza no me viene mal:
mientras no esconda lo sucio que tengo,
puedo lavarme y volverme a ensuciar.

Todavía puedo tener fe en el futuro,
ya que el futuro está por llegar
y el hombre no sobrevive a sus sueños,
no ve tan siquiera ni la mitad.

Yo me sé el cuento de que un día cualquiera
la soga del tiempo me va a amarrar,
pero mientras me quede un segundo
todavía puedo besar o matar.

(Noel Nicola)

Cuando salgas, luna llena / Y la noche afuera

Cuando salgas, luna llena,
ya andará con su cría mi paloma:
la blanca de ojos rojos, la incansable.

Cuando salgas, luna llena,
no hagas caso del perro si te ladra:
el muy torpe no sabe cómo amarte.

Cuando salgas, luna llena,
recuerda que aquí están mis compañeros.
Dales a ellos también de tu luz, de la más clara.

Cuando salgas, luna llena,
haremos una fiesta en mi ventana
y en el horno habrá un pan de tu tamaño.

(Noel Nicola)


(Il postino, 1994 - Michael Radford)


No dejaste aquel invierno
que durmiera solo en casa
y contigo me quedé.
Debe ser porque te quiero,
he atrapado aquel momento
como si fuera de ayer.
Tu mirada llena de miradas mías,
y la noche afuera.
Qué tenía aquel cuartito
que albergaba un universo
y a nosotros dos,
donde me hablabas bajito
y reprimías un grito
presa de la excitación.
Y yo por la luna doble de tu pecho,
y la noche afuera.
Traigo flores como aquéllas,
velas como las de entonces
y un aroma marroquí.
Echaré el colchón al suelo
y que tus labios al vuelo
me lleven de nuevo allí.
Y la vida entera yo me pasaría,
y la noche afuera.
Tu mirada llena de miradas mías,
y la noche afuera.
Y yo por la luna doble de tu pecho,
y la noche afuera.
Y la vida entera yo me pasaría,
y la noche afuera.

(Javier Ruibal)

Ya están las semillas / Já estão as sementes

a Ana M.

Ha sido un buen día,
ha hecho buen tiempo.
Ya están las semillas
echadas al viento
para mi alegría,
para mi contento.
Al final del día,
regreso sediento:
me bebiera el tiempo
y la maravilla
que anuncio y presiento
como agua sencilla.
Qué bueno sería
que al final del día
y andando derecho
yo vaya a tu lecho
y encuentre en tu pecho
el agua que quería.
Qué bueno sería
que en tu compañía
llegara el momento
de ver la alegría
que anda todavía
sembrada en el viento.
Ha hecho buen tiempo
pero no llovía,
y mal repartida
el agua que quiero
es polvo, agonía,
tan sólo un anhelo.
Qué bueno sería
que aún a porfía,
que aún a destiempo,
hubiera un invento
que calme al sediento
en la copa vacía.
Qué bueno sería,
por eso es que hoy día
hay que hacer el intento
y aunque haya sequía
sembrar alegría
esperando el momento.
Ya están las semillas
echadas al viento
y qué maravilla
esta maravilla
que siembro y defiendo.
Ha sido un bueno día
aunque aún no te tengo.

(canción: Noel Nicola; pintura: Vincent Van Gogh)


Foi um bom dia,
Fez bom tempo.
Já estão as sementes
Lançadas ao vento
Para minha alegria,
Para meu contentamento.
Ao final do dia
Regresso sedento:
Bebesse-me o tempo
E a maravilha
Que anuncio e pressinto
Como água simples.
Que bom seria
Que ao final do dia
E andando a direito
Eu fosse ao teu leito
E encontrasse no teu peito
A água que queria.
Que bom seria
Que na tua companhia
Chegasse o momento
De ver a alegria
Que anda ainda
Semeada no vento.
Fez bom tempo
Mas não chovia,
E mal repartida
A água que quero
É pó, agonia,
Tão só um anseio.
Que bom seria
Que mesmo à porfía,
Que mesmo fora de tempo,
Houvesse um invento
Que acalme o sedento
Na taça vazia.
Que bom seria,
Por isso é que hoje em dia
Há que fazer a tentativa
E ainda que haja seca
Semear alegria
Esperando o momento.
Já estão as sementes
Lançadas ao vento
E que maravilha
Esta maravilha
Que semeio e defendo.
Foi um bom dia
Mesmo ainda não te tendo.

(traducción: Ana M. y Gonzalo HY)

Ya diré más


Ya dije flor,
ya dije mariposa y viento
y creo que dije como diez colores,
paloma y caracol
y sol también.
Ya dije mar,
ya dije arena y como siete azules,
dije velero o algo así,
gaviota y peces y coral
y sal también.
Ya dije deja y dije digo
y afilo mi herramienta, y sigo,
porque entre el digo y el no digo
yo sé que el tiempo está conmigo.
Ya dije sal, ya dije sol.
Ya dije mar, ya dije flor.
Ya dije sal, ya dije sol.
Ya diré más, ya diré más.

(canción: Noel Nicola; pintura: Edvard Munch)

Comienzo el día

Es tan temprano y tú ya me despiertas,
no me dejas dormir, algo sucede.
A ojos cerrados busco la ventana
para mirarte a ti mientras los abro.
Te digo que estás bella como nunca,
así, sin arreglarte aún el pelo.
Rodamos en un beso cama abajo
y siento que estás viva de milagro.
Comienzo el día,
así como si nada,
apretado a tus pechos,
pidiéndote café y amor.
Comienzo el día,
aún alucinado,
los ruidos suenan lejos
a esta hora turbia.

Afuera la gente hace lo suyo por vivir,
afuera la gente quiere averiguar,
afuera la gente habla del amor,
afuera me están llamando.
Comienzo el día,
y antes de que me hables
ya te hecho mil promesas
que no logro cumplir.
Comienzo el día
y al mirar hacia fuera
me entra como un mareo
y tengo que sentarme.
Afuera la vida apenas comenzó,
afuera todo tiene que cambiar,
afuera los lobos son lobos aún,
afuera hay que salir armado.
Quiero darle mi día a los que sueñan,
a los que hacen el pan de madrugada,
a los que ponen piedras sobre piedras,
a los que te mantienen tan despierta.
Comienzo el día,
aseguro las llaves,
registro mis bolsillos
en busca de monedas.
Comienzo el día
y aún detrás de la puerta,
te pido un beso fuerte
para salir al sol.
Afuera comentan la televisión,
afuera el sindicato discute una ley,
afuera la patria está por reventar,
afuera me están llamando.

Y voy.

(canción: Noel Nicola; imagen: Oscar Betancourt, contraporta del disco Comienzo el día, 1977 - Noel Nicola)

¡Ay, no sabes!


Ay, no sabes cuánto duele
que salga el sol y me faltes,
que falte el sol y te sueñe.

Ay, no sabes qué se siente
si el río canta y tú lloras,
y el río cantando siempre.

No importa,
la vida un día cambiará.
No importa,
el tiempo a ti te acercará
junto a mí.

(Noel Nicola)

Yo no te escogí

Yo no te escogí,
la vida te puso ante mí,
lo único que hice fue mover
mi mano un poco, tal vez.
Yo no te escogí,
los dos estábamos allí,
alguna fuerza nos lanzó
uno hacia el otro a vivir.
Qué pareja hacíamos:
tigre yo, paloma tú.
Prisioneros de la luz,
aunque no queríamos.
Qué pareja hacíamos
para el mal observador:
yo era viento, tú eras flor,
y nos lo creíamos.
Yo no te escogí,
aunque señalé en tu dirección
cuando alguien nos preguntó
dónde pensábamos ir.
Yo no te escogí,
por eso no hay a quien que culpar,
quizás tan sólo al azar
por enredarnos así.

(Noel Nicola)

Bordas de hielo


Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos...
Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!
Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
la estrella de la tarde partirá!
Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
y quien habrá partido seré yo...!

(César Vallejo / Noel Nicola)

Estampa I


La lámina de zinc
sonaba con la lluvia
y mi abuela lloraba
junto al vaso y las flores.
Las matas de violetas,
de las de terciopelo,
se habían marchitado
porque olvidó regarlas.
Y sin embargo ahora
cobraban nueva vida
ante esta lluvia en mayo,
lluvia desesperada.
Esa lluvia sorprende
los huecos de las tejas
y cae una gotera
sobre un sillón de mimbre,
el trono de mi abuelo
que pasó a ser retrato.
Mi abuela corre al patio
con sus pasitos cortos
y de la tendereda
quita un pañuelo blanco.
Y vuelve junto al vaso,
las flores y el retrato
y así siempre ha ocurrido,
pero algo siempre hay nuevo
aunque mi abuela llore
y siempre llueva en mayo.

(canción: Noel Nicola; foto: Gonzalo HY)

Pinta, píntame el amor / Pinta, pinta-me o amor

Píntame un barquito, píntame una flor,
pinta el fuego de tu corazón.
Pinta una paloma y píntame un sol
y, si quieres, píntame el amor.
Píntame un perro, un río, un sueño,
píntame pompas de jabón.
Y píntame una mariposa
posada al borde de un cañón
y, además, píntame un reloj.
Pinta una casita, píntame un avión
y, en el centro, pinta tu ilusión.
Píntame una bandera roja
para ponerla en mi balcón.
Píntame un niño, un buen recuerdo,
un verso para mi canción
y, después, píntame un adiós.
Píntame una estrella, nubes de algodón,
pinta un beso, mándamelo hoy.

(canción: Noel Nicola; foto: Tord-Rikard S)



Pinta-me um barquinho, pinta-me uma flor,
pinta o fogo do teu coração.
Pinta uma pomba e pinta-me um sol
e, se queres, pinta-me o amor.
Pinta-me um cão, um rio, um sonho,
pinta-me bolas de sabão.
E pinta-me uma borboleta
posada à beira dum canhão
e, ademais, pinta-me um relógio.
Pinta uma casinha, pinta-me um avião
e, no centro, pinta a tua ilusão.
Pinta-me uma bandeira vermelha
para pô-la na minha varanda.
Pinta-me um menino, uma boa lembrança,
um verso para a minha canção
e, depois, pinta-me um adeus.
Pinta-me uma estrela, nuvens de algodão.
Pinta um beijo, manda-mo hoje.
(traducción: Gonzalo HY)

Para una imaginaria María del Carmen

María del Carmen debió haber nacido
en Vertientes, aquí, hace veinte años y pico.
María del Carmen atraviesa el parque
y todos los ojos le halan el vestido.
María del Carmen revuelve la tarde
del pueblo pequeño que ve como pasa.
María del Carmen, el recién llegado
descubre en seguida lo mucho que faltas.
A María del Carmen la envuelven los ruidos
que salen del tándem inglés del central.
A María del Carmen el pelo y la piel
de seguro le huelen a miel residual.
María del Carmen, tan limpia y tan libre,
limpia de ser virgen, libre de prejuicios.
María del Carmen, tu entrega es total
porque a ti los misterios te sacan de quicio.
María del Carmen puede conversar
sobre la economía y sus ojos son anchos.
María del Carmen me mira el anillo
en la mano derecha y sonríe despacio.
María del Carmen no piensa en los trapos,
ni en lazos, ni en cintas, ni en viejas muñecas.
María del Carmen olvida a los novios,
la Patria es quien toca de noche en su puerta.
María del Carmen conoce la iglesia,
sabe donde está, pero no la visita.
María del Carmen se asombra con todo,
pero si la miran no baja la vista.
María del Carmen, aunque no te he visto,
podría pintarte en todos tus detalles.
María del Carmen, será inevitable
que un día tropiece contigo en la calle.
María del Carmen, si llego a encontrarte
tendré, de seguro, que amarte y amarte y amarte.

(canción: Noel Nicola; foto: Alfred Eisenstaedt)


Llueve en agosto de 1981

Maldita lluvia la de hoy,
que no te deja ni llegar a tiempo.
Maldita lluvia la de hoy,
que no hace más que recordar tu aliento.
Llueve,
tú no has llegado y un gorrión pierde sus alas,
el polvo que anda acumulado en mi ventana
la desfigura y me la vuelve como un mapa.
Llueve,
se desmoronan las paredes de mi casa,
el mundo buitre viene y se posa en mi espalda
con su antivida, su antiamor, su antipalabra.
Maldita lluvia la de hoy,
que me hace ver el mundo en blanco y negro.
Maldita lluvia la de hoy,
desgarradura en el cristal del viento.
Llueve,
un cono sur, cruz retorcida, cruz gamada,
sombra chinesca de traición, gran contramarcha,
un apartheid es como un tajo en las entrañas.
Llueve,
una Polonia confundida y entrampada,
un Salvador salvando en sangre la esperanza,
una razón decapitada en Guatemala.
Llueve,
y ya la lluvia hoy es veneno aunque llegaras,
una canción atravesada en la garganta,
un estallido de neutrones en el alma.

(letra: Noel Nicola; foto: Yanko Millán)

Esa mujer es un dolor

Esa mujer que se aparece
cual fantasma en el recuerdo
con su olor, con su perfume
y la textura de su piel,
tan nítidos que con sólo alzar la mano
se podrían tocar como si tras la puerta
hubiera aparecido,
no ha dejado ni su nombre ni su sino,
se ha perdido para siempre en la ciudad
y no ha de volver.
Esa mujer es un dolor, esa mujer.
Esa mujer que dejó un hueco
tan profundo en la memoria
sin que su nombre ni su sino
se dejaran atrapar,
nos viene a la mente cada vez que llueve
como aquella noche
en que nos dio su encanto
y el sueño de su cuerpo.
Se aparece cual fantasma en el recuerdo
cada vez que el tiempo sabe a soledad
y no hay amor.
Es un dolor, esa mujer es un dolor.

(letra: Noel Nicola; foto: Laura Marta)


De cero


Tus ojos limpios
quisieran verme comenzar de cero.
Que sea como un recién nacido,
que borre todo lo vivido,
el muro, la piedra, el lucero,
la bicicleta y el amigo,
el beso del que fui testigo,
y muchachas que ponían ”peros”.
¿No te das cuenta?
Es imposible comenzar de cero,
echar un ancla en el olvido,
borrarlo todo y seguir vivo.
Tendría que morirme primero.
Ay, inocente,
es un absurdo comenzar de cero.
No puedo ni quiero.

(Noel Nicola)