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Colgado

a mi hermano

Tan libre, tan aislado,
buscando nada en ningún lado.
Alguien tendió una mano
y yo me encadené a esos brazos.
Colgado a sus caderas
me fui olvidando de quién era,
me fui quedando a un lado
vencido por mi propia guerra.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo seguir colgado.
Colgado a sus peleas
dando la cara ante cualquiera,
dejando mis ideas
perdidas tras sus escaleras.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo seguir colgado.
Quise bajar del marco,
buscar mi sitio en otro barco,
pero estaba atrapado,
como sobre su piel tatuado.
Me quedé como un cuadro
a su pared pegado
que nada tiene que hacer
salvo seguir colgado, colgado...

(canción: Enrique Urquijo / Jesús Redondo; foto: Gonzalo HY)

Ojos de gata

a mi hermano

Fue en un pueblo con mar
una noche después de un concierto.

Tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto.

Cántame una canción al oído,
te sirvo y no pagas.

Sólo canto si tú me demuestras
que es verde la luz de tus ojos de gata.

Loco por que me diera
la llave de su dormitorio,

esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio.

Con el "Quiero beber"
el alcohol me acunó entre sus mantas

y soñé con sus ojos de gata
pero no recordé que de mí algo esperaba.

Desperté con resaca y busqué,
pero allí ya no estaba.

Me dijeron que se mosqueó
porque me emborraché y la usé como almohada.

Comentó por ahí
que yo era un chaval ordinario,

pero cómo explicar
que me vuelvo vulgar
al bajarme de cada escenario.


(letra: Joaquín Sabina / Enrique Urquijo; música: Enrique Urquijo)

Cambio de planes


Hoy empecé a andar y, sin fijarme,
no sé cómo llegué frente a su calle,
pero al notar mi error, al girarme,
miré hacia atrás, sin querer, y vi su imagen.
Y recordé su voz bromeando en las tardes,
diciéndome: “¿Qué harás si hay cambio de planes?”
Hoy empecé a guardar todas sus cartas,
las fotos que encontré y algunas lágrimas.
Pero al tratar de juntar en una caja
todo lo que me dejó, olvidé cerrarla.
Y a veces, sin querer,
cuando todo está en calma,
la sombra del dolor asoma su cara.
Y volveré a sentir la oscuridad,
a beber la soledad.
Hoy tengo que dejar su castillo en el aire,
pisar el suelo, aceptar un cambio de planes.

(canción: Jesús Redondo / Enrique Urquijo; foto: Gonzalo HY)

Déjame

a mi hermano


Déjame, no juegues más conmigo,
esta vez, en serio te lo digo,
tuviste una oportunidad
y la dejaste escapar.
Déjame, no vuelvas a mi lado,
una vez, estuve equivocado,
pero ahora todo eso pasó,
no queda nada de ese amor.
No hay nada que ahora ya puedas hacer,
porque a tu lado yo no volveré, no volveré.
Déjame, ya no tiene sentido,
es mejor que sigas tu camino,
que yo el mío seguiré,
por eso ahora déjame.
No hay nada que ahora ya puedas hacer
porque a tu lado yono volveré, no volveré.
Déjame, ya no tiene sentido,
es mejor que sigas tu camino,
que yo el mío seguiré,
por eso ahora déjame,
tuviste una oportunidad
y la dejaste escapar.

(letra: Enrique Urquijo; foto: Gonzalo HY)

Por el bulevar de los sueños rotos


En el bulevar de los sueños rotos
vive una dama de poncho rojo,
pelo de plata y carne morena.
Mestiza ardiente de lengua libre,
gata valiente de piel de tigre
con voz de rayo de luna llena.
Por el bulevar de los sueños rotos
pasan de largo los terremotos
y hay un tequila por cada duda.
Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en mano,
dibuja a Frida Kahlo desnuda.
Se escapó de cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
¡quien supiera reírcomo llora Chavela!
Por el bulevar de los sueños rotos
desconsolados van los devotos
de San Antonio pidiendo besos.
Ponme la mano aquí Macorina
rezan tus fieles por las cantinas,
Paloma Negra de los excesos.
Por el bulevar de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.
Por el bulevar de los sueños rotos…

(letra: Joaquín Sabina; música: Álvaro Urquijo)

Te he echado de menos


Tanto tiempo caminando y aún no sé dónde voy,
estoy siguiendo cada paso y me olvidé de quién soy.
Oigo el viento, que en tus manos
fue una razón para creer.
Te he echado de menos hoy
exactamente igual que ayer,
confío en que siempre estaré
contigo aunque no estés.
Sólo el tiempo que he soñado
me recordó el amanecer,
con días grises y olvidados
que vuelven una y otra vez.
Fue aquel río que cruzamos
t nunca más cruzaré.
Te he echado de menos hoy
exactamente igual que ayer,
confío en que siempre estaré
contigo aunque no estés.
Oigo el viento, que en tus manos
Fue una razón para creer.
Te he echado de menos hoy
exactamente igual que ayer,
confío en que siempre estaré
contigo aunque no estés.

(Álvaro Urquijo)