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Era

Era simplemente que no se tenían más:
se saturaron tanto del equilibrio
preso, falso,
y el espanto de no saber romper
con todo lo hermoso que ya fue.

Era más cuestión de falta de sinceridad:
lágrimas encerradas tras la sonrisa,
mueca desaparecida;
suerte de oscuridad
que transforma amor en soledad.

Murió la luna de los enamorados
convencidos de que sólo muertos
no estarán.
Llegó la implosión,
el trecho amargo de la desesperanza.

Simplemente, que no se tenían más;
suerte de oscuridad que transforma amor en soledad.

(canción: Santiago Feliú; foto: Alex Felipe)

Era

Era simplemente que no se tenían más:
se saturaron tanto del equilibrio
preso, falso,
y el espanto de no saber romper
con todo lo hermoso que ya fue.

Era más cuestión de falta de sinceridad:
lágrimas encerradas tras la sonrisa,
mueca desaparecida;
suerte de oscuridad
que transforma amor en soledad.

Murió la luna de los enamorados
convencidos de que sólo muertos
no estarán.
Llegó la implosión,
el trecho amargo de la desesperanza.

Simplemente, que no se tenían más;
suerte de oscuridad que transforma amor en soledad.

(Santiago Feliú)

El tiempo y yo (Ya la canté mañana)

El tiempo y yo
no nos ponemos de acuerdo:
yo digo que por siempre,
él dice que jamás.
¿Serán locuras las de mis pensamientos
si he llegado a pensar
que no existe un después,
que no existe un final,
que cuando soy feliz es para una eternidad?
Por eso estoy un poco fuera del tiempo:
puedo vivir la vida entera en un instante, nada más.
Y es que tan sólo en un minuto yo siento
que no existen los días,
son mentira las horas,
no es verdad que hay semanas;
y he llegado a pensar que esta canción ya la canté…
mañana.

(Noel Nicola)

No olvides que una vez tú fuiste sol

No olvides que una vez tú fuiste sol,
no olvides ni la tapia, ni el laurel;
no dejes de asombrarte al asistir
a un nuevo nacimiento en tu jardín.
No pierdas una ventana,
no entregues tus mañanas
de aguaceros y juegos,
ni desentierres tesoros viejos.
No ocultes lo que ayer se te ofreció,
no escondas ni la pena ni el dolor,
no dejes que una nube diga “adiós”,
no saltes en pedazos,
no asustes tu diamante.
No entregues tu perfecto amanecer,
ni tus estrellas, ni tu arena, ni tu mar,
ni tu incansable caminar.
Vete de nuevo hasta el arroyo
donde está tu mejor canto.
Y ve,
cálmale la sed a tus enormes prados,
no permitas que se pierda tu cosecha;
hoy,

que hasta la lluvia fiel no te ha escuchado,
busca tu raíz.
Y dale la caricia, la que siempre espera,
la única manera de hacerla que vuelva
a ofrecerte frutos hasta en el invierno.
Y no olvides que una vez tú fuiste sol.
Ve,
desata esos diques de corrientes presas,
déjate llevar y vuelve a ser jinete,
baja hasta tus valles de palomas sueltas,
que éste es tu país:
donde están tus riendas,
donde está tu espuma,
donde abandonaste tu camino entonces,
donde naufragaste,
haz nacer mil rosas.
Y no olvides que una vez tú fuiste sol.

(canción: Augusto Blanca; pintura: Santiago Caruso)


Cuando salgas, luna llena / Y la noche afuera

Cuando salgas, luna llena,
ya andará con su cría mi paloma:
la blanca de ojos rojos, la incansable.

Cuando salgas, luna llena,
no hagas caso del perro si te ladra:
el muy torpe no sabe cómo amarte.

Cuando salgas, luna llena,
recuerda que aquí están mis compañeros.
Dales a ellos también de tu luz, de la más clara.

Cuando salgas, luna llena,
haremos una fiesta en mi ventana
y en el horno habrá un pan de tu tamaño.

(Noel Nicola)


(Il postino, 1994 - Michael Radford)


No dejaste aquel invierno
que durmiera solo en casa
y contigo me quedé.
Debe ser porque te quiero,
he atrapado aquel momento
como si fuera de ayer.
Tu mirada llena de miradas mías,
y la noche afuera.
Qué tenía aquel cuartito
que albergaba un universo
y a nosotros dos,
donde me hablabas bajito
y reprimías un grito
presa de la excitación.
Y yo por la luna doble de tu pecho,
y la noche afuera.
Traigo flores como aquéllas,
velas como las de entonces
y un aroma marroquí.
Echaré el colchón al suelo
y que tus labios al vuelo
me lleven de nuevo allí.
Y la vida entera yo me pasaría,
y la noche afuera.
Tu mirada llena de miradas mías,
y la noche afuera.
Y yo por la luna doble de tu pecho,
y la noche afuera.
Y la vida entera yo me pasaría,
y la noche afuera.

(Javier Ruibal)

Amigo dibujo


Quiere jugar en mis brazos,
tan loco, a pedazos me dibuja un sol.
Quiere pintarme en la vida
juguetes y vueltas, hacerme caracol.
Quiero poder descubrirte,
montar tu velero, saber dónde vas.
Luego arrancarte la prisa,
prenderla en un sueño y echarla a volar.
Quiero encontrarme en todas tus maldades,
saber del arco iris que tejes para amar.
Luego escondernos encima de una estrella,
cantarnos los secretos,
hacerte cuento o qué sé yo.
Quiero poder descubrirte,
montar tu velero, saber dónde vas.
Luego arrancarte la prisa,
prenderla en un sueño y echarla a volar.
Quiere jugar en mis brazos,
tan loco, a pedazos me dibuja un sol.
Quiere pintarme en la vida
juguetes y vueltas, hacerme caracol.
Quiero encontrarme en todas tus maldades,
saber del arco iris que tejes para amar.
Luego escondernos encima de una estrella,
cantarnos los secretos,
hacerte cuento o qué sé yo.
Quiero tenerte en mis manos
para musicarte la vida.

(canción: Santiago Feliú; foto: Gonzalo HY)

Ansias del alba

Viaja en el tiempo todo el silencio
que los hombres dejaron detrás de sí.
Monta en su cuento todo el invento
que su corazón deja escapar.
Pasarás y las piedras serán tu perdón,
caminante que vas volviendo a nacer.
Si te acercas verás que podemos sentirlo los dos
y, por fin, de nuevo, a volar.
Tintos en sangre, mares y el viento,
de lo humano que pide vivir aquí.
Toda tu vida corre el peligro
de vivir lo que quieres creer.
Savia del alma, ventura en la sangre que no ha de morir;
y si no, ¿cómo hay que seguir?
Pronto será cuando estemos sintiendo otra vez por amor;
y si no, ¿qué puedes tener?
Dame un pedazo, llévame en brazos,
que otra vez necesito sentirme en paz.
Patria sagrada, ansias del alba,
no te olvides que andamos muy mal sin ti.
Danza en el hombre un infierno capaz de matarse y matar
desde la ternura hasta el sol.

Fieles amantes, cerrojos y pactos, volcanes que están
reclamando milagros del bien.
Vueltas eternas, calles desiertas,
la memoria girando en la luz.
Viaja en el tiempo todo el silencio
que los hombres dejaron detrás de sí.

(canción: Santiago Feliú / Iván Latour; diseño: OSPAAAL)


Como la cigarra


Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí,
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y seguí cantando.
Cantado al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que viene de la guerra.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

(María Elena Walsh)

Para una imaginaria María del Carmen

María del Carmen debió haber nacido
en Vertientes, aquí, hace veinte años y pico.
María del Carmen atraviesa el parque
y todos los ojos le halan el vestido.
María del Carmen revuelve la tarde
del pueblo pequeño que ve como pasa.
María del Carmen, el recién llegado
descubre en seguida lo mucho que faltas.
A María del Carmen la envuelven los ruidos
que salen del tándem inglés del central.
A María del Carmen el pelo y la piel
de seguro le huelen a miel residual.
María del Carmen, tan limpia y tan libre,
limpia de ser virgen, libre de prejuicios.
María del Carmen, tu entrega es total
porque a ti los misterios te sacan de quicio.
María del Carmen puede conversar
sobre la economía y sus ojos son anchos.
María del Carmen me mira el anillo
en la mano derecha y sonríe despacio.
María del Carmen no piensa en los trapos,
ni en lazos, ni en cintas, ni en viejas muñecas.
María del Carmen olvida a los novios,
la Patria es quien toca de noche en su puerta.
María del Carmen conoce la iglesia,
sabe donde está, pero no la visita.
María del Carmen se asombra con todo,
pero si la miran no baja la vista.
María del Carmen, aunque no te he visto,
podría pintarte en todos tus detalles.
María del Carmen, será inevitable
que un día tropiece contigo en la calle.
María del Carmen, si llego a encontrarte
tendré, de seguro, que amarte y amarte y amarte.

(canción: Noel Nicola; foto: Alfred Eisenstaedt)


Beso

Dame un beso
desmedido y saturado,
de cualquier intención,
de amor,
oscuro y preso,
largo, infeliz,
sin tener por qué,
escondido, infiel,
beso por querer.
Dame un beso
de lujuria calculada,
descarado y total,
sin fe,
bueno y culpable,
asustado y cruel,
solo hasta los dos,
verbo de besar.
Sin perdón, sin dios,
de otra pasión,
de la desamorada felicidad.
Dame el beso
de la duda sin ternura,
de los tristes y cansados del amor,
mojado y valiente,
que no se me pueda olvidar,
solidario y bien,
bésame el besar.
Sin perdón, sin dios,
sin terminar,
beso tuyo en este ahora y nada más.
Sin perdón, sin dios,
lleno de no,
beso tuyo para recordar.

(letra: Santiago Feliú; escultura: Auguste Rodin)

Llueve en agosto de 1981

Maldita lluvia la de hoy,
que no te deja ni llegar a tiempo.
Maldita lluvia la de hoy,
que no hace más que recordar tu aliento.
Llueve,
tú no has llegado y un gorrión pierde sus alas,
el polvo que anda acumulado en mi ventana
la desfigura y me la vuelve como un mapa.
Llueve,
se desmoronan las paredes de mi casa,
el mundo buitre viene y se posa en mi espalda
con su antivida, su antiamor, su antipalabra.
Maldita lluvia la de hoy,
que me hace ver el mundo en blanco y negro.
Maldita lluvia la de hoy,
desgarradura en el cristal del viento.
Llueve,
un cono sur, cruz retorcida, cruz gamada,
sombra chinesca de traición, gran contramarcha,
un apartheid es como un tajo en las entrañas.
Llueve,
una Polonia confundida y entrampada,
un Salvador salvando en sangre la esperanza,
una razón decapitada en Guatemala.
Llueve,
y ya la lluvia hoy es veneno aunque llegaras,
una canción atravesada en la garganta,
un estallido de neutrones en el alma.

(letra: Noel Nicola; foto: Yanko Millán)

Búscame (sobrevolando un sueño)


Búscame donde sientas que está ardiendo,
donde se eternizan los recuerdos,
donde no me encuentres, donde estuve,
donde se olvidaron de quererte.

Si todo el amor del mundo está tiritando,
cada segundo cuesta un siglo de espera.
Dime si lo que sientes no es lo profundo,
en cada momento del alma de esta escalera.

Búscame donde la ilusión tuvo hijos,
sobrevolando un sueño que acuna el tiempo,
en la más melancólica melodía,
incinerando infiernos para tu vida.

(Santiago Feliú)


Iceberg


Tu corazón es un iceberg,
una manera de soportar
la necedad y el desaire,
alma, roca de acero y cristal.
Maldita la avalancha
de vacío sobre ti...
La decepción y el ultraje,
iceberg, hicieron tu corazón.
Tu corazón sin idioma,
desencontrado,
la latitud sin ahora,
atemporado,
una gaviota vieja escondida,
el desplendor del ansia aburrida,
un solitario mundo sin porqué.
Tu corazón es un iceberg,
alma, roca de acero y cristal.

(canción: Santiago Feliú; foto: Tord-Rikard S.)

El colibrí


Nacía una flor, a orillas de una fuente,
más pura que la flor de la ilusión
y el huracán tronchola de repente
cayendo al agua la preciosa flor.

Un colibrí que en su enramaje estaba
corrió a salvarla solícito y veloz
y, cada vez que con el pico la tocaba,
sumergíase en el agua con la flor.

El colibrí la persiguió constante
sin dejar de buscarla en su aflicción
y cayendo desmayado en la corriente
corrió la misma suerte que la flor.

Y así hay en este mundo seres
que la vida les cuesta un tesoro;
yo soy el colibrí, si tú me quieres,
mi pasión es el torrente y tú la flor.

(anónimo s. XIX)